Santoral del 4 de julio. Isabel, Andrés, Berta, Cesidio, Florencio, Jocundiano, Lauriano, Nanfanión, Udalrico y Valentín.

    4 de julio. Mes de la Preciosísima Sangre de Cristo. Sábado de la XIII Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Isabel, Andrés, Berta, Cesidio, Florencio, Jocundiano, Lauriano, Nanfanión, Udalrico y Valentín.


    Salmo

    Dios anuncia la paz a su pueblo


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-17):

    En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
    Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»

    Palabra del Señor


    Santa Isabel de Portugal reina, admirable por su desvelo en conseguir que hiciesen las paces reyes enfrentados y por su caridad en favor de los pobres. Muerto su esposo, el rey Dionisio, abrazó la vida religiosa en el monasterio de monjas de la Tercera Orden de Santa Clara de Estremoz, en Portugal, que ella misma había fundado, y en este mismo monasterio murió, cuando se ocupaba en conseguir la reconciliación de un hijo y un nieto suyos enfrentados. (s. XIV).

    San Andrés de Creta, obispo de Gortinia, que cantó a Dios con admirable arte mediante oraciones, himnos y cánticos, y exaltó a la Madre de Dios, la Virgen inmaculada y asunta a los cielos. (s. VIII).

    Santa Berta de Blangya, abadesa, la cual, habiendo ingresado junto con sus hijas Gertrudis y Deotila en el monasterio que ella misma había fundado, pasados unos años se encerró en una celda, donde vivió en completa clausura (s. VIII).

    San Cesidio Giacomantonio, presbítero de la Orden de los Menores y mártir en China, que en la persecución llevada a cabo por los seguidores del movimiento Yihetuan, cuando intentaba proteger de las turbas el Santísimo Sacramento, fue apedreado y, envuelto con un lienzo empapado en petróleo, quemado vivo. (s. XX).

    San Florencio de Cahors, obispo, alabado por san Paulino de Nola como hombre humilde de corazón, fuerte en la gracia y dulce en la palabra (s. V).

    San Jocundiano mártir en África.

    San Lauriano de Vatan, mártir (s. III/IV).

    San Nanfanión mártir en Madaura (África)

    San Udalrico de Augsburgo, obispo, ilustre por su admirable abstinencia, su generosidad y sus vigilias, falleciendo nonagenario después de haber sido obispo durante cincuenta años. (s. X).

    San Valentín de Langres, presbítero y eremita (s. V).