5 de mayo, mes de la Virgen María. VI Domingo de Pascua. Hoy es la Misa del Día de la Madre, Madre del Amor Hermoso en la Asunción a las 11:00 h.
Hoy el santoral viene nutrido y felicitamos a quien tenga por nombre: Ángel, Hilario, Avertino, Britón, Crescenciana, Eulogio, Eutimio, Geroncio, Joviniano, León, Mauronto, Máximo, Nicecio, Sacerdote, y Teodoro.
Salmo: Tu eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
Lectura del santo evangelio según san Juan (14,1-6):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».
Palabra del Señor.
Hoy ponemos especial atención en:
San Hilario obispo de Arlés que, después de llevar vida eremítica en Lérins, fue promovido, bien a su pesar, al episcopado, desde donde, trabajando con sus propias manos, vistiendo una sola túnica tanto en verano como en invierno, y caminando a pie, manifestó a todos su amor a la pobreza. Entregado a la oración, a los ayunos y a las vigilias, y perseverando en una predicación continua, mostró la misericordia de Dios a los pecadores, acogió a los huérfanos y no dudó en destinar para la redención de los cautivos todos los objetos de plata que se conservaban en la basílica de la ciudad. (s. V).
San Ángel de Sicilia presbítero, carmelita y mártir.(s. XIII)
San Avertino de Vençay diácono, que acompañó a santo Tomás Becket al destierro, y a la muerte de éste volvió a dicho lugar, viviendo como ermitaño. (s. XII).
San Britón de Tréveris obispo, quien defendió a su grey de los errores de Prisciliano, pero tratando en vano de detener, juntamente con los obispos san Ambrosio de Milán, y san Martín de Tours, la violencia de los que reclamaban la ejecución de Prisciliano y de sus seguidores. (s. IV).
Santa Crescenciana mártir.
San Eulogio obispo.
San Eutimio de Alejandría diácono y mártir (s. IV).
San Geroncio (o Geruncio) obispo de Milán (s. V).
San Joviniano de Auxerre lector y mártir (s. III).
San León de Calabria eremita, que, entregado a la oración y a las obras de beneficencia en favor de los pobres, murió en el monasterio de Africo, cerca de la ciudad Reggio, que él mismo había fundado (s. XIII).
San Mauronto de Marchiennes abad y diácono, quien fue discípulo de san Amando. (s. VIII).
San Máximo obispo de Jerusalén el cual fue condenado por el césar Maximino Daya a trabajos forzados en las minas, después de que le hubieran arrancado un ojo y quemado un pie con un hierro candente. Alcanzada la libertad, pudo marchar de allí y fue nombrado obispo de la Iglesia de Jerusalén, en donde, con el prestigio de su gloriosa confesión, descansó en paz (s. IV).
San Nicecio (o Niceto) obispo de Vienne (s. V).
San Sacerdote obispo de Limoges que fue monje y abad, y más tarde obispo, pero al final de su vida quiso de nuevo volver a la vida monástica (s. VIII).
San Teodoro obispo.





