Santoral del 6 de junio. Marcelino, Alejandro, Besarión, Ceracio, Claudio, Colman, Eustorgio, Gilberto, Hilarión, Jarlato, Norberto y Rafael.

    6 de junio. Mes del Sagrado Corazón de Jesús. Sábado de la IX Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Marcelino, Alejandro, Besarión, Ceracio, Claudio, Colman, Eustorgio, Gilberto, Hilarión, Jarlato, Norberto y Rafael.


    Salmo

    Mi boca contará tu salvación, Señor


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,38-44):

    En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»
    Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.
    Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

    Palabra del Señor


    San Marcelino Champagnat fundador de la Congregación de los Hermanos Maristas o los Hermanitos de María, entrega su vida a la educación de los jóvenes pobres que desconocían a su Padre Celestial, fundando a los hermanitos de María, hermanos religiosos quienes al no ser sacerdotes entregan su vida por completo a la educación de niños y jóvenes para que amen y conozcan a su Santísima Madre y a su Padre Dios. (s. XIX).

    San Alejandro obispo de Fiésole, el cual, de regreso de la ciudad de Pavía, a la que había ido para reclamar ante el rey de los longobardos los bienes de su iglesia, retenidos por usurpadores, estos lo ahogaron arrojándole a un río. (s. IX)

    San Besarión anacoreta, que por amor de Dios se comportó como mendigo y peregrino (s. IV).

    San Ceracio obispo de Grenoble, que escribió al papa san León I para darle las gracias por su escrito a Flaviano, y preservó a su grey del contagio de la herejía (s. V).

    San Claudio de Condat a quien se considera como obispo y abad del monasterio de Condat (s. VIII).

    San Colman obispo en las islas Orcadas (s. XI).

    San Eustorgio II obispo de Milán, que conocido por su piedad, justicia y demás virtudes propias de un pastor, edificó un magnífico baptisterio. (s. XI).

    San Gilberto abad abad de la Orden Premonstratense, quien, después de haber vivido como eremita, fundó el monasterio y el hospital de Neufontaines. (s. XII).

    San Hilarión de Constantinopla presbítero y hegúmeno del monasterio llamado de Dalmacio, que, por defender el culto de las sagradas imágenes, hubo de soportar la cárcel, los azotes y el exilio. (s IX).

    San Jarlato de Irlanda obispo. (s. VI).

    San Norberto obispo de Magdeburgo, hombre de costumbres austeras y dado enteramente a la unión con Dios y a la predicación del Evangelio, que fundó cerca de Laon, en Francia, la Orden Premonstratense de Canónigos Regulares, y luego, designado obispo de Magdeburgo, en Sajonia, se mostró pastor eximio, reformando la vida cristiana y trabajando para difundir la fe entre las poblaciones vecinas. (s. XII).

    San Rafael Guizar y Valencia obispo de Veracruz, en México, que durante el tiempo de persecución estuvo desterrado o ejerció su ministerio episcopal de modo clandestino. (s. XX).