Santoral del 6 de junio. Marcelino, Alejandro, Besarión, Ceracio, Claudio, Colman, Eustorgio, Gilberto, Hilarión, Jarlato, Norberto y Rafael.

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6 de junio. Mes del Sagrado Corazón de Jesús. Jueves de la IX Semana del Tiempo Ordinario.

Felicidades a los que se llaman Marcelino, Alejandro, Besarión, Ceracio, Claudio, Colman, Eustorgio, Gilberto, Hilarión, Jarlato, Norberto y Rafael.

Salmo: Señor, enséñame tus caminos.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: «El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.» El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

San Marcelino Champagnat fundador de la Congregación de los Hermanos Maristas o los Hermanitos de María, entrega su vida a la educación de los jóvenes pobres que desconocían a su Padre Celestial, fundando a los hermanitos de María, hermanos religiosos quienes al no ser sacerdotes entregan su vida por completo a la educación de niños y jóvenes para que amen y conozcan a su Santísima Madre y a su Padre Dios. (s. XIX).

San Alejandro obispo de Fiésole, el cual, de regreso de la ciudad de Pavía, a la que había ido para reclamar ante el rey de los longobardos los bienes de su iglesia, retenidos por usurpadores, estos lo ahogaron arrojándole a un río. (s. IX)

San Besarión anacoreta, que por amor de Dios se comportó como mendigo y peregrino (s. IV).

San Ceracio obispo de Grenoble, que escribió al papa san León I para darle las gracias por su escrito a Flaviano, y preservó a su grey del contagio de la herejía (s. V).

San Claudio de Condat a quien se considera como obispo y abad del monasterio de Condat (s. VIII).

San Colman obispo en las islas Orcadas (s. XI).

San Eustorgio II obispo de Milán, que conocido por su piedad, justicia y demás virtudes propias de un pastor, edificó un magnífico baptisterio. (s. XI).

San Gilberto abad de la Orden Premonstratense, quien, después de haber vivido como eremita, fundó el monasterio y el hospital de Neufontaines. (s. XII).

San Hilarión de Constantinopla presbítero y hegúmeno del monasterio llamado de Dalmacio, que, por defender el culto de las sagradas imágenes, hubo de soportar la cárcel, los azotes y el exilio. (s IX).

San Jarlato de Irlanda obispo. (s. VI).

San Norberto obispo de Magdeburgo, hombre de costumbres austeras y dado enteramente a la unión con Dios y a la predicación del Evangelio, que fundó cerca de Laon, en Francia, la Orden Premonstratense de Canónigos Regulares, y luego, designado obispo de Magdeburgo, en Sajonia, se mostró pastor eximio, reformando la vida cristiana y trabajando para difundir la fe entre las poblaciones vecinas. (s. XII).

San Rafael Guizar y Valencia obispo de Veracruz, en México, que durante el tiempo de persecución estuvo desterrado o ejerció su ministerio episcopal de modo clandestino. (s. XX).

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