Santoral del 6 de mayo. Domingo, Benita, Eadberto, Lucio, Petronaco, Protógenes y Venerio.

    6 de mayo, mes de la Virgen María. Miércoles de la V Semana de Pascua

    Hoy felicitamos a quien tenga por nombre: Domingo, Benita, Eadberto, Lucio, Petronaco, Protógenes y Venerio.


    Salmo

    Vamos alegres a la casa del Señor


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8):

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
    Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
    Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
    Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
    Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
    Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

    Palabra del Señor


    Santo Domingo Savio. A los 12 años se encontró por primera vez con San Juan Bosco y le pidió que lo admitiera gratuitamente en el colegio que el santo tenía para niños pobres. Don Bosco para probar que tan buena memoria tenía le dio un libro y le dijo que se aprendiera un capítulo. Poco tiempo después llegó Domingo Savio y le recitó de memoria todo aquel capítulo. Y fue aceptado. Al recibir tan bella noticia le dijo a su gran educador: "Ud. será el sastre. Yo seré el paño. Y haremos un buen traje de santidad para obsequiárselo a Nuestro Señor". Esto se cumplió admirablemente.
    El 9 de marzo de 1857, cuando estaba para cumplir los 15 años, y cursaba el grado 8º de bachillerato, Domingo, después de confesarse y comulgar y recibir la Unción de los enfermos, sintió que se iba hacia la eternidad. Llamó a su padre a que le rezara oraciones del devocionario junto a su cama (la madre no se sintió con fuerzas de acompañarlo en su agonía y su fue a llorar a una habitación cercana). Y a eso de las 9 de la noche exclamó: "Papá, papá, qué cosas tan hermosas veo" y con una sonrisa angelical expiró dulcemente. A los ocho días su padre sintió en sueños que Domingo se le aparecía para decirle muy contento que se había salvado. Y unos años después se le apareció a San Juan Bosco, rodeado de muchos jóvenes más que están en el cielo. Venía hermosísimo y lleno de alegría. Y le dijo: "Lo que más me consoló a la hora de la muerte fue la presencia de la Santísima Virgen María. Recomiéndele a todos que le recen mucho y con gran fervor. Y dígales a los jóvenes que los espero en el Paraíso". (s. XIX).

    Santa Benita o Benedicta de Roma virgen y monja romana, de la cual san Gregorio I Magno cuenta que descansó en el Señor, tal como ella misma había pedido con insistencia, a los treinta días de la muerte de santa Gala, quien la amaba de una manera especial por encima de las demás (s. VI).

    San Eadberto obispo, sucesor de san Cutberto, que brilló por su conocimiento de las Escrituras, por su observancia de los preceptos divinos y especialmente por sus generosas limosnas. (s. VII).

    San Lucio de Cirene profeta y doctor de la Iglesia, a quien el libro de los Hechos de los Apóstoles nombra entre los profetas y doctores de la Iglesia de Antioquía (s. I).

    San Petronaco o Petronax abad y obispo de Montecassino. (s. VIII)

    San Protógenes obispo.

    San Venerio de Milán obispo, discípulo y diácono de san Ambrosio, que acudió en ayuda de los obispos africanos enviándoles clérigos y favoreció a san Juan Crisóstomo en su destierro. (s. V).