Santoral del 9 de mayo. Gregorio, Isaías, Beato, Dionisio, Geroncio, Hermas, José y Pacomio.

    9 de mayo, mes de la Virgen María. Jueves de la VI Semana de Pascua.

    Hoy es el día de los bautizados como: Gregorio, Isaías, Beato, Dionisio, Geroncio, Hermas, José y Pacomio.

    Salmo: El Señor revela a las naciones su victoria.

    Lectura del santo evangelio según san Juan (16,16-20):

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».
    Comentaron entonces algunos discípulos:
    «¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?».
    Y se preguntaban:
    «¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice».
    Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:
    «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».

    Palabra del Señor

    Hoy nos detenemos especialmente en san Isaías profeta que en tiempo de Ozías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá, fue enviado a un pueblo infiel y pecador, para manifestarle al Dios fiel y salvador, en cumplimiento de las promesas que Dios juró a David. Conforme ha transmitido la tradición existente entre los judíos, murió martirizado bajo el reinado de Manasés (s. VIII a. C.).

    San Gregorio Ostiense Abad del monasterio de san Cosme y san Damián, en Roma. Obispo de Ostia. Vivió varios años en España como legado papal. (s. XI).

    San Beato de Vendôme presbítero y ermitaño (s. VII).

    San Dionisio obispo de Vienne. (s. IV).

    San Geroncio obispo de Ficocle, quien, según la tradición, fue martirizado en este día, mientras regresaba de un Sínodo celebrado en Roma (s. VI).

    San Hermas de Roma mencionado por san Pablo en la Carta a los Romanos (s. I).

    San José Dô Quang Hiên presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, encerrado en una prisión, se dedicó intensivamente a convertir a los paganos y a confortar en la fe a los cristianos, hasta que, por decreto del emperador Thiêu Tri, fue decapitado. (s. XIX).

    San Pacomio de Tebaida abad, que cuando aún era pagano se sintió impresionado por el testimonio de caridad cristiana para con los soldados detenidos en la cárcel común y, después de abrazar el cristianismo, recibió el hábito monástico de manos del anacoreta Palamón. Al cabo de siete años, por inspiración divina, fue abriendo numerosos monasterios con el fin de recibir a los monjes en régimen de vida común, escribiendo para ellos una célebre Regla (s. IV).