La parroquia de Socuéllamos acogió la solemne Misa de Acción de Gracias en honor al patrón y alcalde honorario perpetuo de la localidad, el Santísimo Cristo de la Vega. La eucaristía fue presidida por el párroco don Rafael Ruiz Mateos y contó con la implicación y colaboración especial de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vega en las labores litúrgicas y organizativas.
Durante la celebración, el tejido social y el sector económico agrario del municipio presentaron sus ofrendas ante el altar como muestra de gratitud al patrón por las cosechas recogidas y los bienes recibidos durante el último año agrícola.
Una homilía sobre la gratitud, el amor y la sinceridad
En su homilía, el párroco don Rafael Ruiz Mateos destacó el sentido profundo de esta jornada de agradecimiento: «Es nuestro deber dar gracias, todo lo que tenemos es recibido», señaló, recordando que las ofrendas presentadas por los agricultores y colectivos «son un símbolo de todo lo que debemos ofrecer». Asimismo, aludió al calendario litúrgico y rural al subrayar que «ya casi hemos terminado el año litúrgico, que casi coincide con el final del año agrario», evocando las palabras de san Juan de la Cruz al afirmar que «al final de la vida seremos examinados del amor».
Al abordar el pasaje evangélico en el que preguntan a Jesús por el mandamiento principal, el sacerdote recordó que la respuesta une de forma inseparable dos preceptos: el amor a Dios y el amor al prójimo. Apoyándose en las cartas de Pablo, incidió en que el amor a Dios se verifica en el trato hacia los demás, remarcando que «la fe no puede ir separada de las buenas obras». De igual modo, apuntó que el amor divino evita «que nuestro amor al prójimo se quede en un mero postureo», e invitó a entenderlo como «una oblación de nuestra propia vida a Dios, desde lo más profundo de la persona humana; siendo ese amor una entrega, un olvido de sí realizado frente a Dios; un amor verdadero, no una idolatría, como condicionante radical de la persona».
Don Rafael Ruiz Mateos dedicó también una mención especial a la actitud de los fariseos en las lecturas de estos domingos, correspondientes al periodo en que Jesús ya ha llegado a Jerusalén y buscan su condena. El párroco advirtió que aquellas preguntas «no buscan la respuesta, sino poner a Jesús en un brete, derribarlo», e interpeló a los fieles sobre la comunicación cotidiana: «¿Cuántas veces nuestros diálogos son como los de los fariseos, que no buscan con sinceridad la respuesta sino vencer y derribar al adversario?». Frente a ello, valoró que Jesús «contesta siempre con sinceridad, abriendo nuevos caminos con sus respuestas».
Amplia representación institucional y festera
La misa congregó a numerosos vecinos y a una amplia representación de la corporación municipal. Entre los asistentes estuvieron la alcaldesa de Socuéllamos, Conchi Arenas; el teniente de alcalde, José Luis Romero del Hombrebueno; la concejala de Cultura, Salomé Carrión; la concejala de Bienestar Social, Azucena López; y el concejal de Servicios Municipales, Julio Aguado. Por parte del grupo municipal socialista asistieron los concejales Vanessa Sáez, Pedro Arrabales y María Ángeles Moreno. Además de representantes de distintas cofradías y asociaciones locales.
El acto contó además con la participación de la Reina y Damas de las Fiestas, los majetes y majetas del Barrio Casqueral y la Reina de San Cristóbal.
El acompañamiento musical de la celebración corrió a cargo de Carlos Carrasco y su coro, quienes solemnizaron la eucaristía con sus cantos.



























































