La organización ASAJA Castilla-La Mancha ha lanzado una señal de advertencia ante la posibilidad de que una gran cantidad de productores vitivinícolas de la región pierdan las subvenciones destinadas a la reconversión y reestructuración de sus viñas. El motivo principal radica en la escasez de fondos presupuestarios, lo que dejaría en el aire el esfuerzo burocrático que los profesionales del campo llevan adelantando desde hace meses y que había generado grandes expectativas.
El sindicato agrario ha instado a la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural a que incremente la partida económica antes de que se emita la segunda resolución, cuya fecha límite es el próximo 15 de octubre. El objetivo es que aquellos trabajadores que cumplen con todas las exigencias legales no se queden sin este importante respaldo financiero. Según la entidad, la aplicación de un baremo basado en la despoblación está perjudicando gravemente a las comarcas con mayor tradición y volumen de producción de la comunidad autónoma.
Las cifras que maneja la agrupación reflejan que, durante la primera fase de resoluciones, apenas se ha dado luz verde a un 20 % de las peticiones presentadas por sus asociados en la provincia de Toledo, mientras que en Ciudad Real este dato desciende hasta rondar un escaso 15 %. Este escenario, afirman, demuestra la urgencia de inyectar más capital al programa de ayudas de manera inmediata.
El principal escollo es que muchas de las localidades con una enorme dependencia del sector vitivinícola superan la barrera de los 5.000 habitantes, quedando excluidas por el criterio demográfico impuesto a pesar de su innegable actividad agrícola. En la provincia de Ciudad Real, municipios de gran peso en el sector como Socuéllamos, Tomelloso, Manzanares, Alcázar de San Juan, La Solana, Villanueva de los Infantes o Campo de Criptana figuran entre los grandes damnificados. Por su parte, en Toledo, la problemática se replica en núcleos como Corral de Almaguer, Villacañas, La Puebla de Almoradiel, Quintanar de la Orden, La Villa de Don Fadrique y Villanueva de Alcaudete.
Desde el colectivo agrario son tajantes y subrayan que, "como llevamos avisando mucho tiempo, se está aplicando un criterio de despoblación que deja fuera precisamente a los pueblos verdaderamente vitícolas de Castilla-La Mancha". Además, recuerdan que presentaron las alegaciones pertinentes en tiempo y forma para evitar este escenario, pero lamentan profundamente que "nuestras alegaciones no fueron tenidas en cuenta".
La frustración entre los profesionales del campo es evidente tras un verano de continuos trámites realizados junto a los técnicos de la asociación para subsanar errores y presentar documentación. "Los agricultores están hartos de llevar papeles, resolver incidencias y dedicar tiempo y recursos a unas ayudas que finalmente pueden no llegar", denuncian desde la organización.
Finalmente, concluyen que "no se puede mantener durante tres años consecutivos una situación en la que se convocan ayudas, los agricultores realizan todos los trámites necesarios y, finalmente, una parte importante de ellos queda fuera por insuficiencia presupuestaria", por lo que reiteran a la Administración la necesidad imperiosa de aumentar los recursos antes de mediados de octubre.






