La organización agraria ASAJA Castilla-La Mancha ha instado a la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) a intensificar la supervisión de los contratos de comercialización del pistacho durante la presente campaña. El objetivo principal de esta reclamación es asegurar que se cumplan los plazos legales de abono a los agricultores, recordando que el fruto entregado en verde está catalogado legalmente como un producto fresco y perecedero.
De acuerdo con la Ley de la Cadena Alimentaria, esta calificación establece de forma estricta que los productores deben cobrar sus cosechas en un periodo que no supere los treinta días desde el momento de la entrega. Sin embargo, la asociación ha alertado sobre diversas irregularidades por parte de algunos compradores que intentan esquivar la normativa vigente para dilatar los tiempos.
La estrategia empleada por ciertos operadores consiste en enmascarar las verdaderas operaciones de compraventa bajo la figura de contratos de prestación de servicios. Mediante este subterfugio legal, buscan prolongar los plazos de liquidación y eludir la obligatoriedad de pagar en el mes estipulado, lo que afecta de manera directa a la liquidez de los productores agrícolas de la región. Frente a este tipo de prácticas, la organización es sumamente clara en su advertencia: "Al margen del nombre del contrato, si en la práctica existe una compraventa de un producto alimentario, deben cumplirse las obligaciones previstas en la Ley de la Cadena Alimentaria".
Además de reclamar la máxima seguridad jurídica en las transacciones comerciales, ASAJA Castilla-La Mancha ha solicitado que se fomente una verdadera transparencia tanto en la fijación de las cotizaciones del pistacho en verde como en la evaluación de los rendimientos de la cosecha. Con estas medidas, el sindicato agrario espera que el agricultor cuente con plenas garantías a la hora de comercializar su producción y pueda proteger así la rentabilidad de sus explotaciones frente a los posibles abusos del mercado.







