Socuéllamos vivió en la noche de ayer, 2 de abril, Jueves Santo, uno de los momentos más esperados de su Semana Santa con la salida procesional de la Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza y la Cofradía Nuestra Señora de la Piedad, que llenaron las calles de solemnidad, recogimiento y tradición.
La Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza, fundada en 1944 y que procesionó por primera vez en 1948, volvió a demostrar su arraigo con la participación de numerosos hermanos. En la actualidad cuenta con cerca de 600 cofrades, de los cuales 130 desfilaron como nazarenos, ataviados con su característica túnica morada, capirote de raso blanco con la cruz de Santiago bordada, cinturón blanco, cíngulo amarillo y capa blanca.
Saliendo desde el templo parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, la hermandad realizó su estación de penitencia mostrando sus imágenes titulares. Destacó la talla de Jesús Nazareno, obra de los imagineros valencianos Román y Salvador, donada en 1948 por la familia Fernández-Cañadas y que representa a Jesús cautivo. Junto a ella, procesionó la imagen de la Virgen María, donada en 1952 por la familia Carrasco-Alarcos. El conjunto procesional se completó con sus estandartes bordados y sus carrozas, una a costal y otra a ruedas.
El acompañamiento musical corrió a cargo del Grupo de Viento Maestro Moragues de Socuéllamos, que aportó un ambiente de recogimiento durante todo el recorrido.
Por su parte, la Cofradía Nuestra Señora de la Piedad, fundada en 1987 y con 320 hermanos en la actualidad, también participó en la jornada del Jueves Santo, partiendo desde la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Sus cofrades desfilaron con túnica blanca y botonadura negra, capuchón blanco con el escudo bordado, así como capa, fajín y borlas negras.
La imagen titular, la Virgen de la Piedad —réplica de la obra de Miguel Ángel realizada por el escultor Santiago Lara— volvió a ser uno de los momentos más emotivos de la noche, despertando la devoción de los asistentes.
El acompañamiento musical de esta cofradía estuvo marcado por los Tambores de la Piedad, cuyo sonido característico marcó el ritmo del desfile procesional.
La jornada de Jueves Santo volvió así a consolidarse como una de las citas más destacadas de la Semana Santa de Socuéllamos, con una alta participación y un notable ambiente de respeto y fervor en las calles de la localidad.





























































