Las principales organizaciones representativas del campo, ASAJA, COAG y UPA, han anunciado de forma conjunta el inicio de una serie de protestas inminentes que se extenderán por toda España. Esta decisión responde a la extrema presión financiera que sufren las explotaciones debido a la escalada en los costes de producción, motivada fundamentalmente por el encarecimiento de los carburantes y los fertilizantes.
El detonante principal de este malestar es la cotización del gasóleo agrícola. Según los registros publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el pasado siete de septiembre el litro se pagaba a 1,649 euros, lo que representa una subida del cuarenta y ocho por ciento en comparación con las mismas fechas del año pasado[cite: 1]. Este incremento de los gastos de producción se ha visto agravado desde el estallido del conflicto bélico en Irán, hundiendo la rentabilidad tanto de agricultores como de ganaderos de todas las regiones.
El momento en el que se produce esta crisis resulta especialmente crítico para los trabajadores del campo, puesto que el sector se encuentra inmerso en plena campaña de siembra, recolección de maíz y vendimia, a las puertas de iniciar también la recogida de la aceituna. En esta época de máxima carga laboral, detener la maquinaria y dejar el tractor parado resulta completamente inviable para los productores.
A la preocupación por los altos precios se le suma una gran incertidumbre a nivel administrativo. El próximo treinta de septiembre finaliza de manera oficial la ayuda gubernamental destinada a la compra de carburante agrícola y, a menos de dos semanas para que venza el plazo fijado, ninguna administración ha ofrecido respuestas ni alternativas para paliar este sobrecoste. Ante este escenario de parálisis institucional, las agrupaciones agrarias advierten de que el sector primario se encamina a afrontar la temporada de otoño “sin ningún respaldo”.
Frente a lo que consideran una situación límite, los representantes sindicales urgen a las administraciones a que se tomen medidas inmediatas que sirvan para aliviar la asfixia económica que padecen las explotaciones. A lo largo de los próximos días se darán a conocer de manera oficial las fechas y los lugares exactos en los que tendrán lugar estas concentraciones de protesta.






