El XXXV Festival Internacional "Torre de Vejezate" llena la plaza de folklore y tradición

La noche de este sábado, Socuéllamos celebró el XXXV Festival Internacional de Folklore "Torre de Vejezate", consolidándose como una de las citas más destacadas del calendario cultural de verano en la localidad. La Plaza de la Constitución acogió esta nueva edición del certamen, brindando a los asistentes una velada de música, danza y tradiciones populares.

El festival, organizado por la asociación folklórico-musical El Lagar en estrecha colaboración con el Ayuntamiento de Socuéllamos, contó con la participación de destacadas agrupaciones procedentes de distintos puntos de España.

Como marca la tradición, instantes antes del comienzo de las actuaciones, el salón de plenos del Ayuntamiento se vistió de gala para acoger una recepción oficial. El equipo de gobierno municipal dio la bienvenida a los representantes de las formaciones participantes. Durante este encuentro institucional, las autoridades locales hicieron entrega de unos obsequios de cortesía, dando paso al intercambio de regalos entre los diferentes grupos, un gesto que simboliza el hermanamiento entre regiones.

Este año, además de la agrupación anfitriona El Lagar, el evento contó con invitados de auténtico lujo. Desde la vecina comunidad de La Rioja, pisó con fuerza el escenario el Grupo de Danzas de Arnedo. Esta agrupación, que inició su andadura en el año 1983 impulsada por la recordada folclorista Isidra María Santos, ofreció una extraordinaria demostración del rico patrimonio riojano. En su afán por recuperar la vestimenta y los bailes de sus mayores, brindaron al público socuellamino un repertorio que incluyó la emblemática jota de vueltas de Arnedo y vistosos troqueados, ataviados con cuidadas réplicas de los trajes de sanjuaneras.

Precisamente durante la actuación de la agrupación riojana se vivió uno de los momentos más divertidos de la noche, cuando el Cachimorro bajó del escenario para dar de beber vino con su característica bota a varias personas del público y, en concreto, a la alcaldesa, Conchi Arenas. La participación de la primera edil no terminó ahí, ya que también fue invitada a subir al escenario, donde el grupo le dedicó una danza especial a modo de homenaje que desató los aplausos de toda la plaza.

Por su parte, desde la provincia de Alicante, el Grup Folklòric d'Onil aportó el inconfundible y vibrante acento de la Comunidad Valenciana. Fundada en 1987, esta agrupación mantiene vivo el espíritu de la cultura tradicional levantina a través de jotas, seguidillas, fandangos y boleros, melodías que resonaron en la plaza a ritmo de dulzaina y tamboril. La precisión de su cuerpo de baile y la potencia de su rondalla evidenciaron el inmenso trabajo de conservación histórica que llevan realizando durante casi cuatro décadas.

El festival sirvió de marco para otorgar la insignia de oro de El Lagar. En esta trigésimo quinta edición, el galardón recayó en Juan Manuel Medina, uno de los miembros fundadores de la asociación anfitriona. A lo largo de todos estos años, Medina ha desempeñado diferentes cargos directivos y organizativos.

El respaldo institucional a las tradiciones folclóricas quedó patente, ya que contó con la presencia de la alcaldesa de Socuéllamos, Conchi Arenas, acompañada por la concejal de Cultura, Salomé Carrión, y la concejal de Bienestar Social e Igualdad, Azucena López. Asimismo, por parte del Grupo Municipal Socialista acudieron a la cita los ediles Carmen Mateo, Román Romero y Vanessa Sáez.

En definitiva, el público pudo disfrutar de una excelente muestra en la que se pusieron en valor los trajes de época, la música de antaño y las danzas propias de cada territorio.