19 de julio. Mes de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Sábado de la XV Semana del Tiempo Ordinario
Felicidades a los que se llaman Áurea, Bernoldo, Dío, Epafras, Juan Bautista, Juan, Macrina y Símaco.
Salmo
Porque es eterna su misericordia
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,14-21):
En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»
Palabra del Señor
Santa Áurea de Córdoba. En Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, santa Áurea, virgen, hermana de los santos mártires Adolfo y Juan, la cual, en una de las persecuciones realizadas por los musulmanes fue llevada ante el juez y, asustada, negó la fe, pero luego, arrepentida, se presentó de nuevo ante el mismo juez y, repetido el juicio, se mantuvo firme, venciendo al enemigo al derramar su sangre por Cristo. (s. IX).
San Bernoldo o Bernulfo de Utrech, obispo, que libró del dominio de los señores laicos a las iglesias y a los monasterios de su diócesis, fundó nuevas iglesias e introdujo los usos y costumbres cluniacenses en los monasterios. (s. XI).
San Dío el Taumaturgo, archimandrita, natural de Antioquía, que fue ordenado sacerdote en esta ciudad y en ella fundó un monasterio bajo la regla de los acemetas (s. V).
San Epafras que trabajó mucho en Colosas, Laodicea e Hierápolis en la divulgación del Evangelio, y a quien san Pablo llama carísimo consiervo, concautivo y fiel ministro de Cristo (s. I).
San Juan Bautista Zhou Wurui, mártir, que, joven aún, confesó con franqueza ante los seguidores del movimiento de los Yihetuan que era cristiano, por lo cual, después de amputarle varios miembros, le remataron a golpes de hacha. (s. XX).
San Juan Plessington, presbítero y mártir, que habiendo sido ordenado sacerdote en Segovia, al volver a Inglaterra fue condenado por ello a la horca, siendo rey Jacobo II. (s. XVII).
Santa Macrina de Annesis, virgen, hermana de los santos Basilio Magno, Gregorio de Nisa y Pedro de Sebaste, gran conocedora de las Sagradas Escrituras, que abrazó la vida solitaria y fue ejemplo admirable de amor a Dios y de alejamiento de las vanidades del mundo. (s. IV).
San Símaco de Roma papa, a quien los cismáticos amargaron la vida y murió como un auténtico confesor de la fe. (s. VI).





























