España pierde más de dos millones de ovejas en un año

Es un dato alarmante teniendo en cuenta de que en el año 2000 en España había 24 millones de ovejas y hoy solo quedarían unos 10 millones.

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La última encuesta publicada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, correspondiente a 2025, refleja con claridad el deterioro que atraviesa la ganadería de ovino y caprino en España, una tendencia que preocupa seriamente al sector.

En apenas un año, el censo nacional de ovino ha experimentado un descenso de 2.382.088 cabezas, lo que supone una caída del 17,68 %. Si se amplía la perspectiva, la situación resulta aún más alarmante: en 2021 había 15.081.347 animales, es decir, casi cinco millones más que al cierre de 2025, lo que representa una reducción acumulada del 33,07 %. La comparación histórica es aún más contundente si se tiene en cuenta que en el año 2000 el país contaba con unos 24 millones de cabezas.

El retroceso más acusado se concentra en las hembras destinadas a la reproducción, con una pérdida cercana a los dos millones en solo doce meses. A pesar de que el contexto actual presenta ciertas mejoras en precios y condiciones, la situación general del sector continúa siendo compleja tras varios años marcados por la sequía y la inestabilidad económica.

A este escenario se suman factores estructurales como la elevada dedicación que exige la actividad y la falta de expectativas claras, lo que dificulta seriamente el relevo generacional. Cada vez son menos los jóvenes dispuestos a incorporarse a una actividad percibida como incierta y exigente.

Este conjunto de dificultades ha ido reduciendo progresivamente el número de animales, con un factor añadido de especial impacto: la lengua azul. Esta enfermedad vírica, transmitida por la picadura de mosquitos del género Culicoides, afecta principalmente al ovino, aunque también puede presentarse en bovinos, caprinos y otras especies. Su incidencia está siendo especialmente dañina para la cabaña ganadera.

El deterioro del ovino tiene además un efecto arrastre sobre el caprino, que según los datos provisionales también ha registrado una caída superior a las 400.000 cabezas, situándose por primera vez por debajo de los dos millones. De nuevo, la reducción del número de hembras reproductoras explica buena parte de este descenso.

La reducción de márgenes en los últimos años ha provocado el cierre de numerosas explotaciones sin continuidad. A esto se añade el impacto sanitario de la lengua azul, que ha incrementado los abortos, reducido la fertilidad y elevado la mortalidad en las granjas. Como consecuencia, la menor disponibilidad de animales ha impulsado los precios, beneficiando a quienes han logrado mantener sus rebaños. El incremento de las exportaciones, la caída de la producción y los problemas sanitarios configuran un escenario que favorece la subida del precio del cordero en España.

Este aumento en origen ha permitido mejorar la rentabilidad de las explotaciones, aliviando parcialmente la situación económica de los ganaderos. No obstante, desde el sector se insiste en la necesidad de mantener precios equilibrados que no frenen el consumo interno.

Por último, las condiciones meteorológicas adversas registradas a comienzos de 2026, con un encadenamiento de borrascas, están afectando de forma directa a la actual campaña de partos. El clima desfavorable ha reducido significativamente los nacimientos. En este sentido, “la mortalidad podría situarse entre el 40 % y el 50 % por explotación en Andalucía”, según explicó Antonio Punzano, responsable de ovino en COAG.

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Es un dato alarmante teniendo en cuenta de que en el año 2000 en España había 24 millones de ovejas y hoy solo quedarían unos 10 millones.

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En apenas un año, el censo nacional de ovino ha experimentado un descenso de 2.382.088 cabezas, lo que supone una caída del 17,68 %. Si se amplía la perspectiva, la situación resulta aún más alarmante: en 2021 había 15.081.347 animales, es decir, casi cinco millones más que al cierre de 2025, lo que representa una reducción acumulada del 33,07 %. La comparación histórica es aún más contundente si se tiene en cuenta que en el año 2000 el país contaba con unos 24 millones de cabezas.

El retroceso más acusado se concentra en las hembras destinadas a la reproducción, con una pérdida cercana a los dos millones en solo doce meses. A pesar de que el contexto actual presenta ciertas mejoras en precios y condiciones, la situación general del sector continúa siendo compleja tras varios años marcados por la sequía y la inestabilidad económica.

A este escenario se suman factores estructurales como la elevada dedicación que exige la actividad y la falta de expectativas claras, lo que dificulta seriamente el relevo generacional. Cada vez son menos los jóvenes dispuestos a incorporarse a una actividad percibida como incierta y exigente.

Este conjunto de dificultades ha ido reduciendo progresivamente el número de animales, con un factor añadido de especial impacto: la lengua azul. Esta enfermedad vírica, transmitida por la picadura de mosquitos del género Culicoides, afecta principalmente al ovino, aunque también puede presentarse en bovinos, caprinos y otras especies. Su incidencia está siendo especialmente dañina para la cabaña ganadera.

El deterioro del ovino tiene además un efecto arrastre sobre el caprino, que según los datos provisionales también ha registrado una caída superior a las 400.000 cabezas, situándose por primera vez por debajo de los dos millones. De nuevo, la reducción del número de hembras reproductoras explica buena parte de este descenso.

La reducción de márgenes en los últimos años ha provocado el cierre de numerosas explotaciones sin continuidad. A esto se añade el impacto sanitario de la lengua azul, que ha incrementado los abortos, reducido la fertilidad y elevado la mortalidad en las granjas. Como consecuencia, la menor disponibilidad de animales ha impulsado los precios, beneficiando a quienes han logrado mantener sus rebaños. El incremento de las exportaciones, la caída de la producción y los problemas sanitarios configuran un escenario que favorece la subida del precio del cordero en España.

Este aumento en origen ha permitido mejorar la rentabilidad de las explotaciones, aliviando parcialmente la situación económica de los ganaderos. No obstante, desde el sector se insiste en la necesidad de mantener precios equilibrados que no frenen el consumo interno.

Por último, las condiciones meteorológicas adversas registradas a comienzos de 2026, con un encadenamiento de borrascas, están afectando de forma directa a la actual campaña de partos. El clima desfavorable ha reducido significativamente los nacimientos. En este sentido, “la mortalidad podría situarse entre el 40 % y el 50 % por explotación en Andalucía”, según explicó Antonio Punzano, responsable de ovino en COAG.

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