Se desconoce desde cuándo los socuellaminos son devotos de Nuestra Señora de Loreto. No existen documentos que acrediten desde cuándo esta advocación mariana comenzó en la villa, pero se sabe que desde 1729 es patrona del municipio.
En un documento referido por el historiador Francisco Javier Escudero, se dice: “Sagrada imagen de Loreto, por ser como es la Patrona Protectora y Refugio de los moradores de este pueblo, y a quien se rinde la mayor adoración, devoción y reverencia”.
Pero la devoción por esta advocación de la Virgen María es anterior. Se puede encuadrar con certeza en el siglo XVII, pues se conservan documentos de ese siglo en el que varias personas dejaron escrito en sus testamentos rogativas, misas o donativos para la Virgen de Loreto: Juan Mancheño en 1622 (es el documento más antiguo con referencias a la Virgen de Loreto), Ana Plaza en 1647, Francisco Tardí en 1677, o Isabel Martínez Izquierdo en 1697. La devoción surgiría en el primer tercio de ese siglo, pues se sabe que en 1604 solo existía una ermita dedicada a la Virgen, concretamente a Nuestra Señora del Rosario.
Además - tal y como explican en su libro sobre Nuestra Señora de Loreto, Remedios San Andrés y Cayetano Bustos - en las Ordenanzas de Socuéllamos de 1582 se dice que ninguna persona puede coger esparto en las majadas y dehesas desde principio de abril hasta pasado el día de Nuestra Señora de septiembre. No se especifica la fiesta de Loreto, sino Día de Nuestra Señora, por tanto, entonces no estaba implantada esta devoción ya que siempre se celebró el 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen María.

Lo que sí está probado es que a mediados del siglo XVI existía en Socuéllamos el Cabildo de Nuestra Señora, una agrupación de fieles devotos de la Virgen María que celebraba una fiesta el día de Nuestra Señora de Agosto, y que a finales del siglo XVII ya se celebraban las fiestas de la Virgen de Loreto con corridas de toros en la Plaza de la Iglesia. Bustos y San Andrés fijan en este Cabildo el antecedente de la Cofradía de la Virgen de Loreto.
También existen documentos que mencionan la ermita de Nuestra Señora de Loreto a finales del siglo XVII. Un documento de abril de 1671 - citado en el libro publicado en 2011 - dice que la ubicación de la ermita era: “linde a la mano izquierda del camino que llaman del Bernardo, y linde y a la mano derecha de la acequia de la hoyuela, y linde de herederos de don Sebastián del Vado”. Esta ubicación corresponde a la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, una ermita que primero fue dedicada a San Cristóbal, después a Nuestra Señora de Loreto y por último a Nuestra Señora de los Ángeles.
Hasta 1765 la Virgen de Loreto no tuvo ermita propia. Ese año se trasladó su imagen a la ermita reedificada de Santa Ana, siendo desde entonces de Nuestra Señora de Loreto.
Fiestas
Los socuellaminos celebramos una fiesta en honor de Nuestra Señora de Loreto, salvo el paréntesis de la guerra civil, desde finales del siglo XVII.
En la década de los años 30, durante cuatro años tampoco hubo procesión, pero sí misa, como en 2020 y 2021 a causa de la pandemia.
En 1931, tras proclamarse la II República y convertirse España en un país sin religión oficial, las manifestaciones religiosas públicas debían ser autorizadas por el Gobierno. Fue en 1934 cuando el presidente de la Hermandad solicitó autorización para la celebración de la procesión.
En un artículo del periódico provincial “El Pueblo Manchego” -aparecido el 11 de septiembre de 1934- se relataba con qué entusiasmo se retomó la procesión: “Antes de empezar la misa se celebró la procesión -que hacía años que no salía- recorriendo el itinerario acostumbrado, en el que invirtió mucho tiempo, debido a que tanto, entre los hombres como las mujeres, se disputaban el galardón de llevar un momento las andas de la Virgen. En todo el trayecto había colocado el vecindario mesas artísticamente engalanadas para descanso de la imagen y ponerle ramos de flores. El regreso y entrada de la procesión en la ermita fue verdaderamente apoteósico, y en este ambiente de entusiasmo y de fe dio comienzo la misa que ofició el coadjutor de esta parroquia don Pedro Bustos”.

En la guerra, el Comité de Defensa de la República se constituyó en la ermita, la cual fue incautada el 30 de octubre de 1936. Durante la contienda bélica los republicanos quemaron el retablo y las imágenes de la Virgen de Loreto y de Nuestra Señora de los Ángeles, y desaparecieron todos los objetos de culto, ropajes y joyas.
Apenas dos meses después de finalizar la guerra, el 8 de septiembre de 1939, se volvió a celebrar la misa y a continuación la procesión con una nueva imagen donada por Manuel Izquierdo Delgado. Una imagen de madera con brazos articulados creada en el taller socuellamino de Santiago Lara Molina.
Se pudo celebrar la procesión porque terminada la guerra se reunieron un grupo de personas bajo la presidencia del párroco Modesto Alberca para formar la directiva de la Hermandad. Siguió como presidente el que lo era en 1936, Román Alarcón López, y le acompañaron Encarnación Alarcón Navarrón (tesorera) y como vocales Manuel Izquierdo Delgado, Toribio Navarrón Izquierdo, Félix Cuevas Jiménez y José Plaza López. Su principal objetivo y dedicación fue recaudar dinero para restaurar la ermita.

Ese primer año de recuperación de la fiesta la nueva imagen de la Virgen salió con nuevas andas por las calles de Alcázar, Ossa, Amargura y la llamada calle Ancha (actual Campo de Criptana). Por la tarde, hubo festejo taurino (como se venía haciendo desde el siglo XVII) y por la noche teatro, todo ello con el fin de recaudar fondos.
Así, durante años se fueron organizando eventos para recaudar fondos, como la subasta de objetos donados cuya primera edición se celebró en 1940.
En 1943 la ermita volvió a tener retablo; en 1954 la Virgen estrenó el vestido y manto blanco bordado a mano en oro, con el escudo de Socuéllamos; y en 1956, por la dificultad de procesionar la imagen en andas con el nuevo manto, la Hermandad y la Cofradía del Ecce Homo compraron juntas una carroza, que usaba Nuestra Señora de Loreto en septiembre y Nuestra Señora de los Dolores en Semana Santa. La actual carroza de la patrona se adquirió en 1965.

Fiesta de la Vendimia
La fiesta de la patrona no estuvo ligada a la vendimia hasta 1971. Ese año, por iniciativa del concejal Antonio Sánchez Alarcón, el Pleno del Ayuntamiento aprobó la celebración de la Fiesta de la Vendimia el 8 de septiembre coincidiendo con la festividad de la patrona, justificado por la proximidad del inicio de la vendimia y como ruego a la Virgen para tener unas buenas cosechas.

Por tanto, ese año 71 se celebró la I Fiesta de la Vendimia en honor a Nuestra Señora de Loreto. A la tradicional procesión y misa se unió un pregón de la vendimia, y la ofrenda del primer mosto a cargo de la Corte de Reina y Damas de la Vendimia. El primer pregonero fue Vicente Cano, poeta y escritor de Argamasilla de Alba, y la primera Reina de la Vendimia, María José Medina Alcolea.
Al año siguiente se comenzó a organizar, por parte del Ayuntamiento, catas, exposiciones, charlas y encuentros relacionados con la vid y el vino.
Esta Fiesta de la Vendimia fue decayendo, y en el año 2000 se quiso revitalizar con jornadas técnicas, actos culturales y lúdicos, concursos, recuperación de tradiciones y la colaboración del Ejército del Aire - hermanado con Socuéllamos al compartir la veneración por la misma patrona- con exhibiciones aéreas y saltos con paracaídas. Desde 1998 soldados de la Base Aérea de los Llanos de Albacete rinden honores y escoltan a la Virgen de Loreto durante el recorrido de la procesión.
Ese año, a la Fiesta de la Vendimia se sumó la Fiesta Internacional del Vino de la Mancha con la intención de promocionar los vinos locales en distintos mercados europeos, recibiendo durante varios años a embajadores de países como Finlandia, Hungría, o Polonia.
En 2004 la denominación de la fiesta cambió a Manchavino, teniendo varias vertientes: religiosa, cultural, y vitivinícola, aunque también se sigue manteniendo la denominación de Fiesta de la Vendimia. /








