Como todos los años, la Parroquia de Socuéllamos ha organizado su tradicional campamento estival, que tiene como sede los salones parroquiales y es popularmente conocido como "Parroquia de Verano".
En esta edición, la iniciativa ha logrado reunir a 73 personas, entre monitores y alumnos. La temática principal de este año ha girado en torno a las órdenes militares, una elección que coincide con el 150 aniversario de la creación del Obispado Priorato de las Órdenes Militares (Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa) en la diócesis de Ciudad Real.
Durante estos días, los participantes han podido disfrutar de un amplio abanico de actividades que han incluido tiempos de oración, música, teatro, manualidades, jornadas de piscina y viajes. Como gran colofón a esta convivencia, en la noche de ayer, 16 de julio, se celebró una actuación y posterior fiesta de clausura en el Parque Municipal 'Adolfo Suárez'.
El acto final estuvo estrechamente relacionado con el mundo de la caballería. Los asistentes pudieron disfrutar de un musical íntegramente creado y escenificado por los monitores y alumnos de la parroquia. El hilo conductor de la obra fue la vida de San Bonifacio de Maguncia, un santo mártir originario de Gran Bretaña. Su propio nombre, define su trayectoria vital: "Bonifacius, aquel que hace el bien".
Este mártir es históricamente conocido como el "apóstol de Alemania", dado que dedicó su vida a predicar el Evangelio en unas tierras que por entonces eran de culto pagano. Además, la obra teatral rememoró la leyenda atribuida a San Bonifacio, a quien se le otorga la invención del árbol de Navidad. Según relata la tradición, el santo taló un roble consagrado al dios Thor, que por su madera dura simbolizaba la fuerza, y lo sustituyó por un abeto. Al ser una planta perenne, este gesto cambió por completo el significado de la tradición para pasar a representar la resurrección y la vida eterna.
A la finalización del evento cultural, la organización hizo entrega de un diploma conmemorativo a todos los participantes. La velada festiva concluyó con una cena de hermandad en la que se compartieron las viandas y bebidas aportadas por las propias familias de los alumnos.
El acto de clausura contó con respaldo institucional, destacando la presencia de la alcaldesa de Socuéllamos, Conchi Arenas, así como de José Luis Romero del Hombrebueno, quienes quisieron acompañar a los niños, familias y monitores en esta noche tan especial para la comunidad parroquial.







































