Mi querida hija, cuando supe que estabas ya en camino, que eras una niña, me llene de alegría, de emoción, de júbilo; podría enseñarte todo lo que yo hasta ese momento había adquirido, incluido todos los errores.
Este no es un mundo fácil y mucho menos para las mujeres, nada más que por el hecho de serlo. Durante los nueve meses que estuviste en mi vientre, imagine como serías, no me importaba ni el color de tus ojos, ni la forma de la nariz, ni de la boca; eso sí quería que fueras fuerte, muy fuerte; cuando sentía tus patadas, tus volteretas, presentía que lo serías, y además estábamos tu padre y yo para encargarnos de ello. Teníamos miedo, nos ibas a cambiar la vida por completo; no me importaba; estaba dispuesta a guiarte y enseñarte todo, transmitiéndote los inmensos valores que conmigo habían hecho, generosidad, empatía, solidaridad…
Seré la mejor versión de mí misma contigo, reiré, intentare calmar tu llanto, pero también tienes tu que aprender a llorar y a tropezar.
Te pediré perdón por las cosas que te negaré, por los errores que cometeré contigo y por consentirte algunas cosas.
“… seré tu guardián” (Juanes)
Que rápido pasa el tiempo, fue ayer mismo cuando deje de comprarte lacitos para el pelo, recortable de muñecas, lápices de colores, … y hoy al pasar a tu cuarto veo las paredes empapeladas de posters de no se siquiera quien son, por cierto, me tengo que poner al día en letras de canciones y ritmos musicales; hay que darles bienvenida a los cambios y pasar el duelo de la niñez.
He de pedirte perdón, creo que he fallado, no supe acompañarte cuando se perdió tu mascota, cuando te pusieron las gafas, no te entendí, para mi estabas preciosa.
Quiero que sepas de la existencia de mi más profundo amor hacia ti; he intentado no limpiar el camino que elegiste al andar, pero siempre he estado ahí, que tus miedos los hablaras conmigo, que tus luces y sombras las amortiguaremos juntas, que sepas que todo podemos resolverlo juntas. Se que hay veces que no he hecho ni hago suficiente, perdón, es un descuido inconsciente
“… y tu guardián yo seré” (Juanes)
Has crecido muy deprisa; tu vida y la mía se han ido alejando, tú has ido en busca de tus sueños, sabes que muchos de ellos no los comparto; sin embargo, sí quiero que los persigas, que camines por ese sendero que la vida te tiene preparado. No estás sola, aunque se te paren las manecillas del reloj y no encuentres tiempo para llamarme o verme, o se te olvide darme los buenos días, o las buenas noches, o me mandes un sticker o un emoticono con un beso. Estoy siempre aquí, no lo olvides y camina siempre con la cabeza muy alta.
Has sido libre para ser lo que desees, guerra, justiciera, espía, bombera, barrendera, escritora, piloto, ama de casa, mama y te enseñé que se puede ser de todo a la vez, pero sobre todo sé tu misma. Quise que aprendieras y que no permitieras que nadie, absolutamente nadie, te dijera gorda o flaca, ni guapa ni fea, ni tonta ni lista, morena o rubia, tú eres tú.
El secreto de la vida es muy fácil y simple, alimenta tu mente con historias de personas y momentos extraordinarios.
Lola Jiménez López





























