El Jueves Santo treinta y dos costaleros repartidos en ocho trabajaderas llevarán sobre su cerviz a Nuestro Padre Jesús Nazareno. El conocido popularmente como Jesús de Medinaceli esta Semana Santa estrenará paso confeccionado en Taller de Arte Religioso Salmerón.
La cofradía presidida por Jesús Carrasco ha sido valiente y cambiará radicalmente la manera de llevar al Cautivo por las calles de Socuéllamos. Los costaleros siguiendo el ritmo del Grupo de Viento Maestro Moragues reproducirán el Jueves Santo y el Viernes Santo el caminar de Jesús hacia su sentencia de muerte.
Ayer, viernes 24 de marzo, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza presentó el paso en un bonito acto celebrado a las nueve de la noche en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. (Reportaje fotográfico en la sección FOTOS)
Intervinieron David Salmerón, gerente de Arte Religioso Salmerón, quien describió el trabajo realizado (leer más abajo), y un emocionado Jesús Carrasco, presidente de la hermandad, que con la voz entrecortada agradeció a los costaleros, junta directiva y colaboradores su trabajo e implicación para hacer realidad este sueño.

Los hombres y mujeres que cargarán los 700 kilos del paso recibieron la insignia de la cofradía. Jesús Carrasco las entregó uno a uno a: Francisco Javier Alarcón Atencia; Belén Alarcón Fernández; Yolanda Alarcón Fernández; Ángel Alarcón Serrano; Antonio Alumbreros Cobo; Pablo Cañadas Pozuelo; Carlos David Carrasco Delicado; Ángel Del Socorro Ramírez; José Antonio Díaz Cuélliga; Ángel Domingo Perea; José Luis García Alarcón; Marino García Alumbreros; Antonio Francisco Gómez Alarcón; Javier Gómez Toribio; Alfonso Javier González Vallejo; Andrés Izquierdo Alcolea; Juane Izquierdo Izquierdo; Antonio Lara Mateo; José Ramón Mateo Izquierdo; Moisés Merino González; Manuel Molina; Diego Molina Flores; Julián Molina Flores; Óscar Piqueras Villar; Daniel Ruiz Gallego; Jaime Ruiz Soro; Juan Manuel Torremocha Molina; Pedro Antonio Valenciano Perales; Francisco Alarcón Fernández (contraguía); Miguel Ángel Delgado Cuevas (contraguía); y el capataz Alfonso González Alcolea.
Es subrayable que entre estos costaleros hay un miembro de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad o un andero y directivo de la Cofradía de la Sangre de Cristo. La entrega al Señor no debe tener exclusividad.

Otro momento de agradecimiento fue el protagonizado por las cinco mujeres que han confeccionado las faldillas del paso: María Cuevas, Angelines Vallejo, Pilar Delicado, Ángela Lacalle, y Elisa Fernández.

El acto contó con la música del Grupo de Viento Maestro Moragues dirigido por Miguel Carlos Gómez que brilló especialmente esa noche interpretando magistralmente “Esperanza de Triana Coronada”, “Dulce nombre de María”, “Madre tu dulce nombre”, “Encarnación coronada”, “Mi amargura” y “La saeta”. Emotivo fue el momento en el que interpretaron la adaptación de la marcha “Pureza de Triana” con letra dedicada a las imágenes titulares de la cofradía y cantada por la Coral Polifónica Jesús Montalbán dirigida por Javier Gómez.

Nuevo paso
El paso ha sido confeccionado en Taller de Arte Religioso Salmerón, empresa socuellamina que presentó varios bocetos y propuestas a la cofradía que finalmente eligió un modelo neobarroco castellano en madera con acabados en pan de oro.
Tiene unas dimensiones de cuatro metros y veinte centímetros de largo; dos metros y veinte centímetros de ancho; y cuatro metros y dieciséis centímetros de alto con los costaleros de rodillas.
El paso se ha construido sobre una parihuela de aluminio al manganeso, buscando la resistencia y la ligereza a la vez, y dispone de patas abatibles y ruedas para desplazarlo.
Para revestir ese esqueleto se ha utilizado madera de cedro y ayous, siendo los tableros de los pisos de okume. Las maderas han sido tratadas contra xilófagos (insectos que se alimentan de madera).

Todos los adornos, así como las molduras y cartelas, han sido tallados a mano utilizando madera de cedro real y ayous, patinados al óleo para realzar los volúmenes y formas, y decorados con pan de oro.
El paso tiene dos alturas y sobre la parihuela principal se ha colocado una peana de unos treinta centímetros de altura donde se posa el templete o cúpula.
De la antigua carroza sólo se ha reutilizado la cúpula y los ángeles, los cuatro faroles -también realizados en Arte Salmerón- se estrenaron el año.
En el interior del paso se han colocado ocho trabajaderas regulables, cada una para cuatro costaleros. Un total de 700 kilos son los que llevarán los costaleros en procesión. /





























