Socuéllamos celebra estos días la tradicional festividad de San Antón, patrón de los animales, cuya conmemoración tiene lugar cada 17 de enero, fecha de su fallecimiento en el año 356. Esta celebración hunde sus raíces en la figura del santo ermitaño, conocido por la estrecha relación que mantuvo con los animales a lo largo de su vida. La tradición recoge que, en una ocasión, una jabalina se acercó a él acompañada de sus jabatos, que habían nacido ciegos, y que el santo logró curarles la ceguera. Desde ese momento, la madre no se separó de San Antón y le protegió de cualquier alimaña que pudiera acecharle.
Los actos festivos comienzan la noche previa a la onomástica, la del 16 de enero, aunque en los últimos años la celebración se adapta al fin de semana más cercano. Así ha ocurrido en esta ocasión, en la que tanto el viernes como el sábado se han encendido las tradicionales “luminarias”, grandes hogueras elaboradas con cepas y sarmientos que se reparten por distintos barrios y rincones del municipio. Estas fogatas son organizadas por vecinos, grupos de amigos y un gran número de bares y pubs de la localidad, que contribuyen de forma activa a mantener viva esta tradición.
Durante la noche, el resplandor del fuego ilumina las calles y congrega a cientos de personas en torno a las hogueras, que se convierten en espacios de encuentro y convivencia. Al calor de las llamas, los asistentes comparten vino, zurra y asados de productos locales procedentes de las “matanzas”, además de patatas asadas, gachas y otras elaboraciones típicas que refuerzan el carácter popular y participativo de esta emblemática fiesta.
A continuación compartimos algunas alegres imágenes de las luminarias más representativas de esta alegre noche:






















































