1 de julio. Mes dedicado a la devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo. Miércoles de la XIII Semana del Tiempo Ordinarioemana del Tiempo Ordinario
Felicidades a los que se llaman Aarón, Esther, Julio, Carilefo, Domiciano, Eparquio, Golveno, Martín, Oliverio, Teodorico y Zhang.
Salmo
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,28-34):
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara.»
Jesús les dijo: «Id.»
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.
Palabra de Dios
San Aarón, sacerdote de la ley mosaica, 1471 a. C. Hermano de Moisés
Santa Esther. Personaje bíblico: reina de Persia e intercesora del pueblo Judío, al que salvó del exterminio. Prefiguración de la Virgen María como auxilio del Pueblo de Dios.
Santos Julio y Aarón de Carlon mártires en Inglaterra. (s. IV).
San Carilefo de Anille abad. (s. VI).
San Domiciano de Bebrón, abad, que vivió primero vida eremítica en este lugar, y habiendo reunido a muchos en torno suyo para que se dedicasen al servicio de Dios, fija su mirada en el cielo, dejó este mundo en buena ancianidad (s. V).
San Eparquio de Angulema, presbítero, que pasó treinta y nueve años en completa soledad entregado a la oración, y a sus discípulos les enseñaba: «La fe no teme el hambre». (s. VI).
San Golveno de León, obispo, de quien se dice que, después de llevar vida solitaria, sucedió a san Pablo de León (s. VI).
San Martín de Vienne obispo (s. III).
San Oliverio Plunkett, obispo de Armagh y mártir, que en tiempo del rey Carlos II, falsamente acusado de traición, fue condenado a la pena capital, y ante el patíbulo, que rodeaba una multitud, después de perdonar a sus enemigos, confesó con gran firmeza la fe católica. (s. XVII)
San Teodorico de Mont-d'Or, presbítero, discípulo del obispo san Remigio. (s. VI).
San Zhang Huailu, mártir, en la provincia de Hunan, en China, el cual, perseguido por los seguidores del movimiento Yihetuan, siendo solamente catecúmeno confesó espontáneamente que era cristiano y, armado con la señal de la cruz, mereció ser bautizado en Cristo con su propia sangre. (s. XX).




