1 de junio. Mes del Sagrado Corazón de Jesús. Lunes de la IX Semana del Tiempo Ordinario
Felicidades a los que se llaman Justino, Luz, Aníbal María, Caprasio, Floro, Fortunato, Íñigo o Enecón, Isquirión, José, Próculo, Ronan, Simeón o Vistano.
Salmo
Dios mío, confío en ti
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,1-12):
En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: «Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia.» Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Que hará el dueño de la viña? Acabará con los ladrones y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente»?»
Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.
Palabra del Señor
San Justino mártir, que, como filósofo que era, siguió íntegramente la auténtica sabiduría conocida en la verdad de Cristo, la cual confirmó con sus costumbres, enseñando lo que afirmaba y defendiéndola con sus escritos. Al presentar al emperador Marco Aurelio, en Roma, su Apología en favor de la religión cristiana, fue conducido ante el prefecto Rústico y, por confesar que era cristiano, fue condenado a la pena capital (s. II).
Ntra. Sra. de la Luz, advocación mariana. Es la patrona de los empleados del gas y de la electricidad. Además es Patrona de Cuenca, su ermita se encuentra junto al río Júcar.
San Aníbal María Di Francia presbítero, que fundó la Congregación de los Rogacionistas del Corazón de Jesús y las Hijas del Celo Divino, para rogar al Señor que dé santos sacerdotes a su Iglesia. (s. XX).
San Caprasio de Lérins solitario, que, juntamente con san Honorato, se retiró a la isla de Lérins y dio comienzo a la vida monástica. (s. V).
San Floro de Arvernia que dio nombre al monasterio que se edificó sobre su tumba, así como a la ciudad y a la sede episcopal.
San Fortunato de Montefalco presbítero, de quien se dice que, siendo pobre, con su trabajo constante ayudó a los desvalidos, y que entregó su vida en favor de los hermanos (s. IV/V).
San Íñigo o Enecón de Oña, abad, varón pacífico, cuya muerte fue llorada también por judíos y musulmanes (s. XI).
San Isquirión oficial del ejército y compañeros mártires también soldados, ue bajo el prefecto Arrio y en tiempo del emperador Decio, por su fe en Cristo fueron muertos de diversas maneras (s. III).
San José Tuc mártir en Tonquín, joven campesino que se negó a pisar la cruz, por lo cual le encarcelaron y martirizaron varias veces, hasta que en tiempo del emperador Tu Duc fue degollado. (s. XIX).
San Próculo de Bolonia mártir, que por su fe cristiana fue crucificado (s. III).
San Ronan de Quimper oriundo de Hibernia (hoy Irlanda), vivió como solitario en los bosques de la región (s. VIII).
San Simeón de Tréveris ermitaño, nacido de padre griego en Siracusa, después de llevar vida eremítica en Belén y en la montaña del Sinaí, finalmente se recluyó en la torre de la Puerta Negra de esa ciudad, donde murió. (s. XI).
San Vistano mártir, que, perteneciente a la estirpe real de Mercia (Inglaterra), por oponerse al matrimonio incestuoso de su madre fue asesinado por la espada del tirano. (s. IX).





























