17 de abril. Viernes de la II Semana de Pascua
Hoy el santoral trae algún nombre raro y curioso, celebran su onomástica los que tiene como nombre: Aniceto, Acacio, Donnan, Inocencio, Pantagato, Roberto (por partida doble) y Ustazades.
Salmo
Una cosa pido al Señor: habitar en su casa
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,1-15):
EN aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».
Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.
Palabra del Señor
Hoy nos detenemos un poco más en san Ustazades que era eunuco, los eunucos eran unos sirvientes a los que extirpaban los testículos de niños para dedicarlos al cuidado del harén o serrallo de los soberanos, es curioso que muchos de estos eunucos tenían gran poder y ascendencia sobre los reyes pues se encontraban entre su personal de confianza, hasta el punto que Ustazades era padrino del mismo rey.
San Ustazades fue martirizado junto con un grupo de compañeros mártires después de la muerte de san Simeón en Persia, (actual Irán e Irak), bajo el reinado de Sapor II, el Grande, emperador sasánida del 309 al 379. Durante su reinado, Persia vivió una edad de oro en poder y conquistas. Se dice que Sapor II fue el único rey de la historia que fue coronado en el útero, la corona fue colocada sobre el vientre de su madre. Su imperio estuvo en lucha contra un decadente imperio romano. Aún no había aparecido la religión musulmana y los persas de la época eran zoroastristas y perseguían las herejías y apostasías contra esta religión. Ustazades y sus compañeros mártires fueron degollados por causa del nombre de Cristo. Ustazades sufrió el martirio en el palacio de Artajerjes, hermano del rey Sapor, en la provincia de Adiabena. (s. IV)
San Aniceto papa, duodécimo sucesor de San Pedro, defendió la Iglesia de las herejías.(s. II)
San Acacio de Melitene obispo, que intervino en el Concilio de Efeso contra Nestorio para defender la fe católica, y después fue depuesto injustamente de su sede (s. V)
San Donnan abad y compañeros, cincuenta y dos monjes, que durante las celebraciones pascuales fueron degollados o quemados por unos piratas. (s. VII)
San Inocencio obispo de Tortona (s. IV)
San Pantagato (o Panatágato) obispo de Vienne (s. VI)
San Roberto abad del monasterio de Chaise-Dieu que, habiéndose retirado a este lugar para vivir como solitario, se le juntaron muchos hermanos, y con su predicación y ejemplo de vida reunió a un buen número de ellos. (s. XI)
San Roberto abad de Molesmes el cual, deseoso de una vida monástica más sencilla y más estricta, ya fundador de monasterios y superior esforzado, ya director de ermitaños y restaurador eximio de la disciplina monástica, fundó el monasterio de Cister, que rigió como primer abad, y llamado de nuevo como abad a Molesmes, allí descansó en paz. (s. XII)





























