28 de mayo, mes de la Virgen María. Martes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario.
Felicidades a los que se llaman Germán, Guillermo, Carauno, Helicónides, Justo, Pablo y Ubaldesca.
Salmo: El Señor da a conocer su victoria.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,28-31):
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mi y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»
Palabra del Señor
San Germán de París obispo, que habiendo sido antes abad de San Sinforiano de Autún, fue llamado a la sede de París y, conservando el estilo de vida monástico, ejerció una fructuosa cura de almas. (s. VI).
San Guillermo de Gelona monje, el cual, habiendo sido personaje muy brillante en la corte imperial, se unió luego con verdadero afecto de amor a san Benito de Aniano y vistió el hábito monástico con gran honestidad de costumbres. (s. IX).
San Carauno de Chartres mártir (s. V).
Santa Helicónides mártir, que en tiempo del emperador Gordiano, bajo el gobernador Perenne y después bajo su sucesor Justino, fue probada con muchos tormentos, consumando finalmente el martirio con la decapitación (s. III).
San Justo de Urgel obispo, quien expuso de forma alegórica el Cantar de los Cantares y tomó parte en los concilios hispanos (s. VI).
San Pablo Hanh mártir en Conchinchina, quien, habiendo olvidado las costumbres cristianas, dirigió una banda de ladrones, pero apresado en tiempo del emperador Tu Duc, confesó que era cristiano, y no siendo apartado de su fe por halagos, azotes, ni por laceraciones con tenazas, culminó su glorioso martirio con la decapitación. (s. XIX).
Santa Ubaldesca virgen, quien durante cincuenta años, desde los dieciséis de edad hasta su muerte, realizó de forma constante y perfecta obras de misericordia en el hospital de su ciudad. (s. XIII).


























