Santoral del 29 de mayo. Pablo, Maximino, Bona, Exuperancio, Gerardo, Hesiquio, Senador y Úrsula.

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29 de mayo, mes de la Virgen María. Miércoles de la VIII Semana del Tiempo Ordinario.

Felicidades a los que se llaman Pablo, Maximino, Bona, Exuperancio, Gerardo, Hesiquio, Senador y Úrsula.

Salmo: Glorifica al Señor, Jerusalén

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,32-45):

En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados.
Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.»
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

Palabra del Señor

San Maximino obispo de Tréveris que, como valiente defensor de la integridad de la fe frente a los arrianos, acogió fraternalmente a [san Atanasio de Alejandría] y a otros obispos desterrados y, siendo expulsado de su sede por sus enemigos, murió en Poitiers, su tierra natal (s. IV).

Santa Bona de Pisa virgen, que peregrinó piadosa y repetidamente a Tierra Santa, Roma y Compostela. Patrona de azafatas, mensajeros y peregrinos. (s. XIII).

San Exuperancio obispo de Rávena que gobernó prudentemente esta Iglesia en la época en que el rey Odoacro se apoderó de Italia y de la ciudad (s. V).

San Gerardo de Mâcon siendo primero monje, fue elegido obispo de esta ciudad, retirándose más tarde a llevar vida solitaria en un bosque (s. X).

San Hesiquio Palatino mártir, que durante la persecución en tiempo del emperador Diocleciano, al escuchar la orden de que quien no sacrificase a los ídolos debía desprenderse de sus insignias militares, se despojó de ellas y por este motivo fue arrojado al río Orontes con una gran piedra atada a su mano derecha (s. IV).

San Senador de Milán obispo, a quien el papa san León Magno había enviado como legado a Constantinopla cuando era aún presbítero (s. V).

Santa Úrsula Ledóchowska virgen, que fundó el Instituto de Hermanas Ursulinas del Corazón de Jesús Agonizante, emprendió fatigosos viajes por Polonia, Escandinavia, Finlandia y Rusia, y murió finalmente en Roma. (s. XX)

San Pablo VI Papa, de nombre secular Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini, fue el 262.° papa de la Iglesia católica y soberano de la Ciudad del Vaticano desde el 21 de junio de 1963 hasta su muerte en 1978 (s. XX)

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29 de mayo, mes de la Virgen María. Miércoles de la VIII Semana del Tiempo Ordinario.

Felicidades a los que se llaman Pablo, Maximino, Bona, Exuperancio, Gerardo, Hesiquio, Senador y Úrsula.

Salmo: Glorifica al Señor, Jerusalén

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,32-45):

En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados.
Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.»
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

Palabra del Señor

San Maximino obispo de Tréveris que, como valiente defensor de la integridad de la fe frente a los arrianos, acogió fraternalmente a [san Atanasio de Alejandría] y a otros obispos desterrados y, siendo expulsado de su sede por sus enemigos, murió en Poitiers, su tierra natal (s. IV).

Santa Bona de Pisa virgen, que peregrinó piadosa y repetidamente a Tierra Santa, Roma y Compostela. Patrona de azafatas, mensajeros y peregrinos. (s. XIII).

San Exuperancio obispo de Rávena que gobernó prudentemente esta Iglesia en la época en que el rey Odoacro se apoderó de Italia y de la ciudad (s. V).

San Gerardo de Mâcon siendo primero monje, fue elegido obispo de esta ciudad, retirándose más tarde a llevar vida solitaria en un bosque (s. X).

San Hesiquio Palatino mártir, que durante la persecución en tiempo del emperador Diocleciano, al escuchar la orden de que quien no sacrificase a los ídolos debía desprenderse de sus insignias militares, se despojó de ellas y por este motivo fue arrojado al río Orontes con una gran piedra atada a su mano derecha (s. IV).

San Senador de Milán obispo, a quien el papa san León Magno había enviado como legado a Constantinopla cuando era aún presbítero (s. V).

Santa Úrsula Ledóchowska virgen, que fundó el Instituto de Hermanas Ursulinas del Corazón de Jesús Agonizante, emprendió fatigosos viajes por Polonia, Escandinavia, Finlandia y Rusia, y murió finalmente en Roma. (s. XX)

San Pablo VI Papa, de nombre secular Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini, fue el 262.° papa de la Iglesia católica y soberano de la Ciudad del Vaticano desde el 21 de junio de 1963 hasta su muerte en 1978 (s. XX)

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