Santoral del 3 de julio. Tomás, Anatolio, Dato, Felipe, Geldunio, Heliodoro, Ireneo, José, León, Marcos, Memnón, Muciano, Mustiola y Raimundo.

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3 de julio. Mes de la Preciosísima Sangre de Cristo. Hoy Santo Tomás, apóstol

Felicidades a los que se llaman Tomás, Anatolio, Dato, Felipe, Geldunio, Heliodoro, Ireneo, José, León, Marcos, Memnón, Muciano, Mustiola y Raimundo.

Salmo: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,24-29):

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.
Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Palabra del Señor

Santo Tomás apóstol, que cuando los otros discípulos le anunciaron que Jesús había resucitado, no lo creyó, pero cuando Jesús le mostró su costado traspasado por la lanza, exclamó: «Señor mío y Dios mío». Es tradición que evangelizó los pueblos de la India, transmitiéndoles la fe que él había recibido (s. I).

San Anatolio de Constantinopla, obispo, que profesó la fe ortodoxa sobre las dos naturalezas de Cristo contenida en el tomus que el papa san León envió a Flaviano, y que se preocupó de que se profesase esta fe en el concilio de Calcedonia. (s. V).

San Anatolio de Laodicea, obispo, que dejó numerosos escritos dignos de admiración, no sólo para las personas piadosas, sino incluso para los filósofos (s. III).

San Dato obispo de Rávena (s. II).

San Felipe Phan Van Minh, presbítero y mártir, decapitado en Cochinchina, en tiempo del emperador Tu Duc, por confesar a Cristo. (s. XIX).

San Geldunio abad

San Heliodoro de Altino, obispo, que tuvo como maestro a san Valeriano de Aquileya y fue compañero de los santos Cromacio y Jerónimo, siendo el primer obispo de dicha ciudad (s. IV/V).

Santos Ireneo y Mustiola de Chiusi, mártires. (s. III).

San José Nguyen Dình Uyên, catequista y mártir, que, en tiempo del emperador Minh Mang, fue encarcelado por odio a la fe cristiana, muriendo en la cárcel. (s. XIX).

San León II papa, conocedor de las lenguas griega y latina, amigo de la pobreza y de los pobres, y que aprobó el Tercer Concilio de Constantinopla. (s. VII).

Santos Marcos y Mucianode Mesia, mártires, que fueron decapitados por negarse a inmolar a los ídolos y por confesar valientemente a Cristo (c. s. IV).

San Memnón de Bizia, centurión y mártir, que convertido a la fe en tiempos de Diocleciano y Maximiano por san Severo, juntamente con éste fue sometido a crueles tormentos, subiendo él en primer lugar victorioso al cielo (c. s. III).

San Raimundo Gayrard, maestro de escuela, que, al quedar viudo, consagró su vida a hacer obras de caridad, fundando para ello un hospital, y, pasado un tiempo, fue admitido entre los canónigos de la basílica de San Saturnino. (s. XII).

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