Socuéllamos da el último adiós a doña Sardina en un divertido desfile

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Socuéllamos, 18 de febrero de 2026

Hoy se ha celebrado una de las tradiciones más arraigadas del calendario carnavalero de Socuéllamos: el entierro de la sardina, acto que anuncia simbólicamente la entrada en la Cuaresma.

Antiguamente, los vecinos se vestían con disfraces de máscara para hacer guasa de la muerte, representando un sarcástico funeral. Durante el desfile no faltaban los gritos guturales, el alboroto y el gran escándalo, elementos que contrastaban de forma llamativa con la seriedad de las penitencias y los ayunos propios del tiempo cuaresmal que estaba por comenzar.

Con el paso del tiempo, esta tradición ha ido evolucionando. En la actualidad, la jornada se ha transformado en una auténtica competición de creatividad e imaginación, en la que los disfraces, generalmente de color negro y con referencias a la sardina, se convierten en los grandes protagonistas.

Lo que no ha cambiado es el salero y la inventiva de los participantes en el desfile, que una vez más no han bajado el listón de la diversión, ni siquiera a pesar de la desapacible tarde. Así se puede apreciar en las imágenes que compartimos, reflejo de una celebración que sigue manteniendo vivo su espíritu festivo y popular.

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Hoy se ha celebrado una de las tradiciones más arraigadas del calendario carnavalero de Socuéllamos: el entierro de la sardina, acto que anuncia simbólicamente la entrada en la Cuaresma.

Antiguamente, los vecinos se vestían con disfraces de máscara para hacer guasa de la muerte, representando un sarcástico funeral. Durante el desfile no faltaban los gritos guturales, el alboroto y el gran escándalo, elementos que contrastaban de forma llamativa con la seriedad de las penitencias y los ayunos propios del tiempo cuaresmal que estaba por comenzar.

Con el paso del tiempo, esta tradición ha ido evolucionando. En la actualidad, la jornada se ha transformado en una auténtica competición de creatividad e imaginación, en la que los disfraces, generalmente de color negro y con referencias a la sardina, se convierten en los grandes protagonistas.

Lo que no ha cambiado es el salero y la inventiva de los participantes en el desfile, que una vez más no han bajado el listón de la diversión, ni siquiera a pesar de la desapacible tarde. Así se puede apreciar en las imágenes que compartimos, reflejo de una celebración que sigue manteniendo vivo su espíritu festivo y popular.

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