Esta Vigilia Pascual es el acontecimiento central de la Iglesia, que en ella celebra la Resurrección del Señor y recuerda al momento de la Resurrección. Se celebra en la noche del Sábado Santo, justo antes del Domingo de Resurrección, y marca el paso de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida.
Anoche a las 23:00 h., justo al finalizar la Procesión de la Soledad la ceremonia, oficiada por don Juan Pedro Andújar, ha comenzado con la bendición del fuego nuevo y el encendido del Cirio Pascual, símbolo de Cristo Resucitado. La oscuridad en que estaba la Iglesia se ha ido iluminando paulatinamente conforme se iba pasando la llama de cada una de las velas de los asistentes, mientras se realizaba la procesión con el cirio encendido mientras se cantaba "Lumen Christi" (Luz de Cristo).








En la Liturgia de la Palabra se ha hecho un recorrido por la historia de la salvación, desde Adán y Eva, pasando por Abrahám y los profetas. Entonces, después de cantar el Gloria se han encendido todas las luces de la Iglesia y las campanas han comenzado a sonar tras lo cual se ha leído el pasaje del Evangelio de la Resurrección.
También en esta Misa se ha bendecido el agua bautismal y se han renovado las promesas bautismales. Es el momento en que el Cirio Pascual se moja simbólicamente en el agua bendita, para luego con el hisopo bendecir con agua bendita a todos los asistentes.







































