Socuéllamos, 14 de abril de 2026
Un vecino de Socuéllamos ha sorprendido a un singular visitante campando por un paraje del término, logrando grabar unas curiosas imágenes. Se trata de dos ejemplares de meloncillo. "Nos sorprendió verlos a plena luz del día, cruzando rápidamente cerca de los juncos con su característico andar pegado a la tierra", relató el vecino de Socuéllamos que presenció la escena, confirmando los inusuales hábitos estrictamente diurnos de este pequeño carnívoro.
El meloncillo es la única mangosta presente de forma natural en Europa. Físicamente, se distingue por su cuerpo alargado, patas muy cortas y una prominente cola que termina en un mechón negro. Una de sus mayores curiosidades es que las familias se desplazan en fila india y muy pegadas entre sí, lo que ha dado lugar a la leyenda rural de la serpiente peluda. En cuanto a su dieta, es un depredador oportunista que se alimenta principalmente de roedores, reptiles, insectos y crías de conejo.
Aunque históricamente su hábitat en España se limitaba al cuadrante suroeste, en regiones como Andalucía o Extremadura, en las últimas décadas el meloncillo ha protagonizado una fuerte expansión hacia el centro y el este peninsular. Hoy en día es cada vez más frecuente en Castilla-La Mancha y, concretamente, en la provincia de Ciudad Real.
Los biólogos atribuyen este avance al aumento del matorral tras el abandono de ciertas prácticas agrícolas y al uso de riberas fluviales como corredores seguros. "Es una especie con una enorme capacidad de adaptación, y su presencia cada vez más habitual indica cómo evolucionan nuestros hábitats", apuntan los expertos en conservación. Este encuentro demuestra que el entorno natural de Socuéllamos ofrece el refugio idóneo para acompañar la imparable colonización de esta especie en el país.




























