Santoral del 16 de mayo. Simón, Abdás, Abieso, Adán, Andrés, Brendán, Carentoco, Fídolo, Germerio, Honorato, Peregrino, Posidio y Ubaldo.

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16 de mayo, mes de la Virgen María. Jueves de la VII Semana de Pascua.

Felicidades a los que se llaman Simón, Abdás, Abieso, Adán, Andrés, Brendán, Carentoco, Fídolo, Germerio, Honorato, Peregrino, Posidio y Ubaldo.

Salmo: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»

Palabra del Señor

San Simón Stock presbítero, que primero fue ermitaño en Inglaterra y después ingresó en la Orden de los Carmelitas, la cual rigió admirablemente, siendo célebre por su devoción singular a la Virgen María.A él se le aparece el 16 de julio de 1251 la Virgen ( en ese entonces Superior de la Orden del Carmen) y le entrega un escapulario mientras le dice: "Toma este hábito, el que muera con él no padecerá el fuego eterno". Llevar el escapulario constituye una promesa de morir en gracia y salir del purgatorio lo antes posible (a más tardar el sábado siguiente a la muerte). No es un amuleto o protector mágico sino es un compromiso a vivir en forma mariana o sea imitando las virtudes de la Santísima Virgen. Esta devoción se divulgó rápidamente. Aunque es venerado por los Carmelitas desde por lo menos 1564 nunca ha sido oficialmente canonizado, aunque el Vaticano aprueba que los carmelitas celebren esta fiesta.
Muere en Burdeos (Francia) el 16 de mayo de 1265, haciendo una visita pastoral. Es enterrado allí. (s. XIII).

Santos Abdás y Abieso, obispos y mártires, que fueron inmolados en tiempo del rey Sapor II, junto con treinta y ocho compañeros (s. IV).

San Adán de Fermo, abad del monasterio de san Sabino (s. XIII).

San Andrés Bobola presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que se esforzó de forma activa por la unión de los cristianos hasta que, habiendo sido capturado por unos soldados cosacos, dio gustosamente con su sangre el supremo testimonio de la fe muriendo decapitado el 16 de mayo de 1657. (s. XVII).

San Brendán o Brandano (”El Viajero”), abad de Clonfert, diligente propagador de la vida monástica, del cual se cuenta una navegación fabulosa (s VI).

San Carentoco obispo y abad de Cardigan (s. VII).

San Fídolo presbítero, de quien se narra que fue capturado por el rey Teodorico cuando devastaba Auvernia, pero fue liberado e instruido en el servicio divino por el abad san Aventino, al que sucedió (s. VI).

San Germerio de Tolosa obispo, que se afanó en extender el culto de san Saturnino y en asistir al pueblo que se le había confiado (s. VII).

San Honorato de Amiens obispo. Patrono de los panaderos y pasteleros. (s. VII).

San Peregrino de Auxerre mártir, venerado como primer obispo de esta ciudad (s. IV/V).

San Posidio obispo de Calama, en Numidia (hoy Guelma, en Argelia), discípulo y amigo fiel de san Agustín, quien le asistió en su muerte y escribió su admirable vida (s. V).

San Ubaldo de Gubbio obispo, que se entregó a la labor de reformar la vida común de los clérigos. (s. XII).

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Felicidades a los que se llaman Simón, Abdás, Abieso, Adán, Andrés, Brendán, Carentoco, Fídolo, Germerio, Honorato, Peregrino, Posidio y Ubaldo.

Salmo: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»

Palabra del Señor

San Simón Stock presbítero, que primero fue ermitaño en Inglaterra y después ingresó en la Orden de los Carmelitas, la cual rigió admirablemente, siendo célebre por su devoción singular a la Virgen María.A él se le aparece el 16 de julio de 1251 la Virgen ( en ese entonces Superior de la Orden del Carmen) y le entrega un escapulario mientras le dice: "Toma este hábito, el que muera con él no padecerá el fuego eterno". Llevar el escapulario constituye una promesa de morir en gracia y salir del purgatorio lo antes posible (a más tardar el sábado siguiente a la muerte). No es un amuleto o protector mágico sino es un compromiso a vivir en forma mariana o sea imitando las virtudes de la Santísima Virgen. Esta devoción se divulgó rápidamente. Aunque es venerado por los Carmelitas desde por lo menos 1564 nunca ha sido oficialmente canonizado, aunque el Vaticano aprueba que los carmelitas celebren esta fiesta.
Muere en Burdeos (Francia) el 16 de mayo de 1265, haciendo una visita pastoral. Es enterrado allí. (s. XIII).

Santos Abdás y Abieso, obispos y mártires, que fueron inmolados en tiempo del rey Sapor II, junto con treinta y ocho compañeros (s. IV).

San Adán de Fermo, abad del monasterio de san Sabino (s. XIII).

San Andrés Bobola presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que se esforzó de forma activa por la unión de los cristianos hasta que, habiendo sido capturado por unos soldados cosacos, dio gustosamente con su sangre el supremo testimonio de la fe muriendo decapitado el 16 de mayo de 1657. (s. XVII).

San Brendán o Brandano (”El Viajero”), abad de Clonfert, diligente propagador de la vida monástica, del cual se cuenta una navegación fabulosa (s VI).

San Carentoco obispo y abad de Cardigan (s. VII).

San Fídolo presbítero, de quien se narra que fue capturado por el rey Teodorico cuando devastaba Auvernia, pero fue liberado e instruido en el servicio divino por el abad san Aventino, al que sucedió (s. VI).

San Germerio de Tolosa obispo, que se afanó en extender el culto de san Saturnino y en asistir al pueblo que se le había confiado (s. VII).

San Honorato de Amiens obispo. Patrono de los panaderos y pasteleros. (s. VII).

San Peregrino de Auxerre mártir, venerado como primer obispo de esta ciudad (s. IV/V).

San Posidio obispo de Calama, en Numidia (hoy Guelma, en Argelia), discípulo y amigo fiel de san Agustín, quien le asistió en su muerte y escribió su admirable vida (s. V).

San Ubaldo de Gubbio obispo, que se entregó a la labor de reformar la vida común de los clérigos. (s. XII).

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