Santoral del 20 de abril. Inés, Anastasio, Crisóforo, Endón, Heliena, Marcelino, Marciano, Secundino, Teodoro y Vihón.

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20 de abril. Lunes de la III Semana de Pascua

Hoy celebran su onomástica los que llevan por nombre: Inés, Anastasio, Crisóforo, Endón, Heliena, Marcelino, Marciano, Secundino, Teodoro y Vihón.


Salmo

Dichoso el que camina en la voluntad del Señor


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,22-29):

DESPUÉS de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Palabra del Señor


San Marcelino de Embrún primer obispo de esta ciudad. Marcelino es celebrado como el primer obispo de Embrún, una pequeña ciudad en los Altos Alpes, en el sudeste de Francia. Fue un sacerdote africano que, junto a dos compañeros (Vicente y Domnino), evangelizo una amplia región de lo que hoy conocemos como el Delfinado. Marcelino fue consagrado obispo por san Eusebio de Vercelli, y sufrió persecución a manos de los arrianos, que lo obligaron a esconderse en las montañas, adonde lo visitaban sus fieles y clero.(s. IV)

Santa Inés de Montepulciano virgen, que vistió el hábito de las vírgenes a los nueve años, y a los quince, en contra de su voluntad, fue elegida superiora de las monjas de Procene, fundando más tarde un monasterio, sometido a la disciplina de santo Domingo, donde dio muestras de una profunda humildad. (s. XIV).

San Anastasio de Antioquía obispo y mártir, que durante el reinado del emperador Focas fue asesinado cruelmente por unos sicarios. (s. VII).

San Crisóforo

San Endón abad

Santa Heliena de Laurino virgen, la cual, consolidada en el seguimiento de Cristo, abrazó una vida solitaria, en la que sirvió constantemente a Dios en las necesidades de los religiosos y de los enfermos (s. VII).

San Marciano de Auxerre monje (s. V).

San Secundino de Córdoba mártir (s. IV).

San Teodoro Triquino que fue llamado “Triquino” por el áspero cilicio con que se cubría, y condujo una admirable existencia en la soledad (s. V).

San Vihón de frisia obispo, que siendo oriundo de Frisia, fue enviado por el emperador Carlomagno como abad para evangelizar la región y, ordenado obispo de esta Iglesia, tuvo que sufrir mucho por Cristo. (s. IX).

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Hoy celebran su onomástica los que llevan por nombre: Inés, Anastasio, Crisóforo, Endón, Heliena, Marcelino, Marciano, Secundino, Teodoro y Vihón.


Salmo

Dichoso el que camina en la voluntad del Señor


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,22-29):

DESPUÉS de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Palabra del Señor


San Marcelino de Embrún primer obispo de esta ciudad. Marcelino es celebrado como el primer obispo de Embrún, una pequeña ciudad en los Altos Alpes, en el sudeste de Francia. Fue un sacerdote africano que, junto a dos compañeros (Vicente y Domnino), evangelizo una amplia región de lo que hoy conocemos como el Delfinado. Marcelino fue consagrado obispo por san Eusebio de Vercelli, y sufrió persecución a manos de los arrianos, que lo obligaron a esconderse en las montañas, adonde lo visitaban sus fieles y clero.(s. IV)

Santa Inés de Montepulciano virgen, que vistió el hábito de las vírgenes a los nueve años, y a los quince, en contra de su voluntad, fue elegida superiora de las monjas de Procene, fundando más tarde un monasterio, sometido a la disciplina de santo Domingo, donde dio muestras de una profunda humildad. (s. XIV).

San Anastasio de Antioquía obispo y mártir, que durante el reinado del emperador Focas fue asesinado cruelmente por unos sicarios. (s. VII).

San Crisóforo

San Endón abad

Santa Heliena de Laurino virgen, la cual, consolidada en el seguimiento de Cristo, abrazó una vida solitaria, en la que sirvió constantemente a Dios en las necesidades de los religiosos y de los enfermos (s. VII).

San Marciano de Auxerre monje (s. V).

San Secundino de Córdoba mártir (s. IV).

San Teodoro Triquino que fue llamado “Triquino” por el áspero cilicio con que se cubría, y condujo una admirable existencia en la soledad (s. V).

San Vihón de frisia obispo, que siendo oriundo de Frisia, fue enviado por el emperador Carlomagno como abad para evangelizar la región y, ordenado obispo de esta Iglesia, tuvo que sufrir mucho por Cristo. (s. IX).

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