Si bien la propaganda es tan vieja como la historia de la humanidad1, el relato que comenzamos hace hincapié, en el tremendo poder de la propaganda en general y de su fuerza, en la política, en particular.
Lo primero que tenemos que plantearnos es ¿cómo controlar a un pueblo que no puede, o ya no sabe leer con discernimiento, las “órdenes”? Para ello se necesita que la gente vea, escuche y sienta. La propaganda no se trata de información, se trata de emoción. Las causas no se ganan sólo con la violencia, sino con símbolos, historias y emociones; colores brillantes, murales móviles: “los ricos roban, el pasado era oscuro, el futuro es brillante…”2 Es simple, es emotivo, es memorable.
La propaganda más efectiva no es la que te dice qué pensar, es la que te hace sentir que pensar diferente es imposible. Sobre todo, si se está instalando un férreo culto a una personalidad que no quiere ser solo un líder, quiere ser un dios. El proceso es gradual implacable. Primero, las fotografías, que no son cualquier fotografía, sino que son cuidadosamente seleccionadas, retocadas y editadas.
La historiadora Sara Davis3 explica que esta saturación de símbolos no es accidental, es diseño psicológico. Cuando un símbolo está en todas partes, se vuelve parte del paisaje mental. Ya no lo cuestionas, simplemente lo aceptas como realidad. Pero el objetivo va más allá, pues no olvidemos que los patrones de pensamiento, formados en la infancia, son extremadamente difíciles de cambiar. Si capturas la mente de un niño, capturas al adulto que lo más seguro será.
Otro elemento escrupulosamente cuidado es el lenguaje. Cada palabra importa porque se elabora y desarrolla un vocabulario “oficial”. Ciertas palabras están prohibidas, otras son obligatorias, por ejemplo, no se dice escasez de alimentos, se dice redistribución temporal de recursos para el bien colectivo4. El lenguaje se convierte en un uniforme que todos deben usar y cuando todos hablan igual comienzan a pensar igual. Fue George Orwell, quien observó estos métodos de cerca y los inmortalizaría décadas después en su novela 1984 con el término de neolengua5. Pero Orwell no inventó nada, solo documentó lo que Stalin ya había perfeccionado.
La propaganda no solo controla lo que dices, controla lo que puedes saber. Las ciencias sociales son instrumentos muy válidos. Disciplinas como la Historia Geografía, resultan ser muy útiles. En los centros de enseñanza se aprende Historia donde hay unos héroes que solo son los que importaban; otros son silenciados. Aprenden geografía, donde cada logro económico es debido a las políticas gubernamentales del momento.
Se controlan las palabras, controlaba las imágenes, los sonidos, las emociones. Se recluta a los “mejores” y más “reconocidos” artistas, pintores, escultores, cineastas, compositores del elenco ya fabricado. Se les da recursos ilimitados con una condición, que todo lo que creen deba servir a la propaganda que se vuelve parte de una realidad visual normal. En algunas ocasiones, aunque pocas, artistas y público educados, incluyen unos y detectan otros, ironía, amargura y crítica oculta en sus obras.
No se puede confiar en nadie y en nada. Esta es otra técnica brillante de mucha propaganda política. Crear un enemigo invisible y omnipresente. Puede estar en cualquier lugar, ser cualquier persona, cualquier medio de comunicación, cualquier noticia. Esta ambigüedad es intencional. Cuando el enemigo es invisible, cualquiera puede ser acusado de serlo. Y cuando cualquiera puede ser el enemigo, todos deben demostrar constantemente su lealtad. La lógica no importa cuando el miedo domina, y el miedo se refuerza constantemente con campañas de denuncia pública6.
No es otra cosa que crear una realidad paralela7 tan consistente, tan omnipresente, que la gente comienza a dudar de sus propios sentidos. Muchos resuelven esta tensión eligiendo creer la versión oficial, porque creer lo contrario es demasiado peligroso o incómodo, demasiado deprimente, demasiado solitario para sus intereses. En este sentido el psicólogo Leon Festinger desarrolló, en 1957, la teoría de la disonancia cognitiva, en la que señaló que cuando la realidad contradice nuestras creencias, tendemos a ajustar nuestra percepción de la realidad en lugar de cambiar nuestras creencias.8 Los psicólogos modernos llaman a esto indefensión aprendida. Cuando una situación parece tan imposible de cambiar que dejas de intentar resistir, tu cerebro se adapta. Encuentras formas de sobrevivir psicológicamente en el sistema que te oprime. Y una de esas formas es convencerte a ti mismo de que el sistema no es tan malo o que es necesario o que a pesar de todo tiene razón. Es la única forma de seguir viviendo sin volverse loco. Esta es, y ha sido, la verdadera maestría de buena parte, la propaganda política. No solo te hace repetir mentiras, te hace necesitar creerlas para mantener tu cordura.
Cabe hacernos esta pregunta ¿nos puede estar pasando a nosotros? ¿Controlar el lenguaje para controlar el pensamiento, saturar el espacio público con un mensaje consistente hasta que se vuelva la única realidad visible? ¿“Capturar” a los niños temprano antes de que desarrollen pensamiento crítico? ¿Crear enemigos invisibles para mantener a la población en constante vigilancia? ¿Usar las artes y la emoción; no solo la lógica para transmitir mensajes? ¿Construir una realidad alternativa tan coherente que dudarla requiera más energía que aceptarla? Etc.
Hoy vivimos en una era de información sin precedentes. Tenemos internet, redes sociales, acceso a miles de fuentes, pero eso no nos hace inmunes. De hecho, en algunos aspectos nos hace más vulnerables. La sobrecarga de información puede ser tan efectiva para confundir como la falta de información. Cuando hay demasiadas voces gritando cosas contradictorias, la gente tiende
a aferrarse a la narrativa que confirma lo que ya creen o que proviene de fuentes que perciben como confiables.
La polarización política extrema hace que grupos enteros de personas vean realidades completamente diferentes a pesar de vivir en el mismo país. Cada lado acusa al otro de ser víctima de propaganda sin reconocer que ambos pueden estarlo. La erosión de la confianza en instituciones establecidas crea un vacío que puede ser llenado por narrativas simplificadas y figuras carismáticas que prometen certeza en medio del caos.
La mente humana es extraordinariamente adaptable. Puede ser entrenada para creer casi cualquier cosa. Puede ser moldeada para aceptar lo inaceptable. Pero también puede resistir, puede cuestionar, puede pensar. La libertad de pensamiento, de expresión y de información son los pilares fundamentales de cualquier sociedad que aspire a ser justa. Sin ellos, incluso las personas más brillantes pueden terminar cantando alabanzas a su verdugo y creyéndolo con todo su corazón. Solo que estas posibles soluciones dejan de serlo sin una rigurosa Enseñanza exenta de propagandas.
Benito Cantero Ruiz. Catedrático de Gª e Historia y Dr. en Antropología.
1 De ello dan buena muestra representaciones tan antiguas como las elaboradas en el antiguo Egipto. https://lahistoriaeducca.blogspot.com/2025/05/aportes-de-otras-civilizaciones.html
2 https://www.youtube.com/watch?v=kqF1tRR_CpU
3 Popular Opinion in Stalin's Russia: Terror, Propaganda and Dissent, 1934-1941, by Sarah Davies.
https://doi.org/10.3138/cjh.34.1.123
4Frase muy frecuente en la URSS, sobre todo stalinista.
5 La neolengua, nuevalengua o nuevahabla (Newspeak en inglés) es una lengua artística que aparece en la novela 1984, de George Orwell. Al final de esta novela aparece un apéndice titulado Los principios de la neolengua donde se explican los principios básicos de la misma (…) y es uno de los pilares básicos del régimen totalitario del Partido (…) El objetivo de crear tal lengua era sustituir a la vieja lengua (…) para así dominar el pensamiento de los miembros del Partido y hacer inviables otras formas de pensamiento contrarias a los principios del Ingsoc (lo que en el libro se conoce como "crimen del pensamiento" (…) para evitar que la población desee o piense en la libertad, se eliminan los significados no deseados de la palabra, de forma que el propio concepto de libertad política o intelectual deje de existir en las mentes de los hablantes. https://es.wikipedia.org/wiki/Neolengua
6 Ahora es muy cómoda, fácil y cobarde a través de las redes sociales.
7 En 1940, un corresponsal extranjero camina por las calles de Moscú. Ve tiendas con escaparates vacíos, ve gente con ropa gastada haciendo fila durante horas por pan. Pero esa noche en su hotel abre el periódico Pravda. Lee: "La Unión Soviética experimenta un crecimiento económico sin precedentes”.
8https://www.google.com/search?q=festinger&rlz=1C1PRFC_enES596ES596&oq=festinger&aqs=chrome..69i57.17051j0j1&sourceid=chrome&ie=UTF-8






























